6/7/2019

5 Consejos de Etiqueta para el Patinete Eléctrico

Somos fans de los cambios. Los avances científicos, las innovaciones tecnológicas y el progresismo civil y social embellecen un siglo teñido en gran medida por la guerra. Pero, como podría expresar cualquier caballero o dama de digna alcurnia (y a menudo lo hacen), hay algunos atributos positivos de los días del pasado que el cambio ha dejado al borde del camino. Entre ellos se destaca la reducción, y en algunos casos, la pérdida total, de los modales y la etiqueta. La extensa adopción del liberalismo ayudó a sacar al mundo de los peligros y el dolor de la Segunda Guerra Mundial y sus principios—el principal de ellos siendo la igualdad humana—influyeron no solo en el modo en que las clases sociales interactuaban, vivían, trabajaban y, de vez en cuando, prosperaban juntas, o en el modo en que el gobierno trataba a sus ciudadanos, sino también en el modo en que las personas se relacionaban entre sí de persona a persona y de igual a igual... “Buenas Tardes.” “Buen Día.” “Con Permiso.” “Disculpa.” “Por favor, gracias.” “Señor.” “Señora.” ...han dado paso a “Qué pasa.” “Qué pasa tío.” “Muy bien, muy bien.” “Mmmmhmmmm.” “Mi Culpa.” “Tranqui, estás bien.” Y “Todo guay.”

Y aunque en algunos casos el rechazo de la formalidad innecesaria puede fomentar la familiaridad, muchas veces da paso a un ambiente en el que se carece de respeto. En los casos en los que falla el lenguaje, también lo hacen las acciones: levantarse para saludar a alguien; levantarse cuando un amigo o un compañero se va de la mesa; esperar a comer hasta que todo el mundo haya sido servido; mirar a alguien a los ojos durante un brindis; entrar en un taxi por el lado opuesto para que tu compañero no tenga que moverse en el asiento; ayudar a alguien débil o mayor de edad con las bolsas y la compra; mantener abierta una puerta. No, no somos partidarios de respetar por completo los buenos modales del viejo mundo, pero su abandono total no contribuye a mejorar la interacción interpersonal, y muchas veces no solo produce ambientes más informales, sino tristemente menos compasivos. Como dice el actor británico Colin Firth en la película del 2014, Kingsman: El Servicio Secreto, de manera muy elegante, “los modales hacen al hombre”.


La modernidad presenta sus esperanzas y sus retos, y la llegada del patinete eléctrico del siglo XXI no es una excepción a la regla. El desplazamiento, la conducción, los viajes, el transporte, el almacenamiento y el enchufe de tu patinete traen consigo una lista de enigmas para la dama o el caballero moderno y, en beneficio no solo de los conductores de Unagi, sino de toda la comunidad de usuarios de patinetes eléctricos en general, nos sentamos y anotamos algunas pautas para la etiqueta más adecuada de los patinetes eléctricos.


1. Los Cruces

Las aceras de hoy en día están muy lejos de las autopistas peatonales de antaño. Los patinetes, las bicicletas, los monopatines, y las versiones eléctricas de los tres tipos de vehículos, salpican las aceras desde Nueva York hasta Katmandú. Y aunque en algunos lugares—como Venecia, California—los micro vehículos móviles han convivido con los peatones durante décadas, y solo en los últimos años los conductores han tenido que estar en alerta con respecto a otros ciclistas. Uno de los problemas más comunes de los patinetes es cuando se enfrentan a otro conductor que se aproxima en dirección contraria. ¿Por dónde hay que ir? ¡A la derecha! Ve siempre a la derecha. Asegúrate de llamar la atención del conductor que se aproxima y de mirarle a los ojos, e indícale—con antelación—con tus ojos o con una inclinación de la cabeza que vas a girar a la derecha. Si es necesario, llama la atención del otro conductor con una bocina o un timbre. ¡Asegurarse de que seáis conscientes el uno del otro evitará un choque!


2. Conducir en Pareja

Montar junto a tu pareja o mejor amigo en un patinete eléctrico puede ser una de las actividades recreativas más divertidas que podrás realizar este verano. Con la llegada del calor, tener algo de brisa en el pelo es inmejorable, pero ten en cuenta de las demás personas con las que compartes la acera (en las zonas donde está permitido circular por la acera). Cuando el espacio lo permita, podéis circular uno al lado del otro, pero cuando la hora de la comida llegue a su punto álgido y las calles se llenen de gente, debéis conducir en fila india, siempre vigilando la velocidad del amigo que se tenga delante. Cuando se vuelvan a despejar estas condiciones, podéis reanudar el paseo en tándem, ¡y disfrutar manteniendo el ritmo del otro!


3. Dóblalo

Cuando compras un Unagi, ¡compras el patinete más fácil de plegar del mundo con un solo clic! No seas ese chico o esa chica que no se toma ni un segundo para plegar un patinete antes de entrar en un restaurante, una tienda, o una cafetería. El plegado no solo hace que sea más fácil navegar por las masas en un espacio cerrado, sino que también permite a otros compradores y comensales tener más espacio de maniobra cuando comience el ajetreo. Sin mencionar que te lo agradecerán los empleados de las tiendas. Muestra la suficiente etiqueta y verás que el personal de los establecimientos que visites estarán más que dispuestos a ayudarte con la carga…¡mientras tú descansas!


4. “Disculpa”

La bocina está pensada para ser utilizada con moderación. Cuando circules en medio del tráfico, o si hay algún tipo de impedimento inmediato que pueda hacer que tu viaje sea precario, por supuesto, haz sonar la alarma. Sin embargo, si te quedas atrapado detrás de un peatón que va muy lento, es más que suficiente con un “disculpa”. No hace falta que esperes a estar pocos centímetros detrás de la persona en cuestión y que vayas frenando a gatas antes de dar a conocer tu presencia (lo que también podría suponer una sorpresa incómoda), utiliza una voz de exterior moderada para señalar tu proximidad y pasa dejando una buena cantidad de espacio entre tí y el peatón. Recuerda que un conductor concienzudo es un conductor seguro.


5. ¡Ilumínalo!

Este puede ser más un consejo de seguridad que de etiqueta, pero a veces van de la mano. Incluso cuando se circula con nuestros Unagis Sal Marina o Azul Cósmico, ¡puede resultar difícil ver a otro conductor de noche! Además, cuando se circula a gran velocidad, puede ser difícil ver a los peatones por la noche en las calles más oscuras. Tienes un faro súper luminoso, ¡úsalo! Los conductores y los peatones te verán venir desde la distancia, y podrás captar a las personas y los objetos antes de que sea demasiado tarde para realizar la maniobra adecuadamente. ¡Manteneros iluminados, chicas!



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